Doula de Cesárea

Acompañamiento terapéutico para las madres con cesárea 

Terapia individual y grupal  para la sanación de la  herida física y emocional de la cesárea

Asistencia en el parto, post parto y puerperio

 

 

Acompañamiento respetuoso y afectivo, para recobrar y nutrir la salud pos parto, fortalecer la importancia del apego seguro, vinculo amoroso, lactancia, y bienestar de la mujer que ha parido por cesárea. O que tenga una cesárea producto de una operación por algún problema ginecológico.

Aclaración

La cesárea no afecta a todas las mujeres de la misma manera, nada más lejos de la realidad. De hecho, una misma intervención puede ser vivida de formas muy diferentes o incluso opuestas.

Ninguna reacción psicológica es buena o mala. Los sentimientos de una mujer que acepta su cesárea sin malestar psíquico son tan validos como los de la que presenta una depresión significativa.

El enfoque de esta investigación es holístico:

Comprende la cesárea desde el aspecto físico, socio-cultural, psicoemocional, energético, y metafísico.

Misión de la terapia individual

El trabajo terapéutico tanto en talleres como en consulta individual con las mujeres que han parido por cesárea, fue creado por María José Méndez basados en su comprensión de que la cesárea en muchas ocasiones deja una herida que va más allá de lo físico; una herida emocional. Sin embargo, es importante destacar que la cesárea no afecta a todas las mujeres de la misma manera, nada más lejos de la realidad. De hecho, una misma intervención puede ser vivida de formas muy diferentes o incluso opuestas.

En nuestro trabajo se comprenden 6 argumentos fundamentales sobre el parto por cesárea.

  • El parto es siempre una iniciación, por lo cual entendemos a la mujer en una dimensión transpersonal.
  • El parto es la posibilidad de darte a luz a través de una nueva luz en tu vida- tu hijo o hija.
  • Un parto consiente, es aquel parto donde tomas conocimiento de que el espíritu aprende a través de las experiencias que vive dentro de tu cuerpo; somos seres holísticos.
  • En algunas mujeres el recuerdo de su parto deja un impacto psicológico, que va más allá de la cicatriz física.
  • El parto puede ser la base para comprender nuestra naturaleza femenina, aceptarla y apreciarla.
  • Cuando el parto no termina en parto natural, y te has preparado para ello durante toda la gestación, llegar a cesárea puede ser una medida que no pensamos tener, lo cual puede dejar heridas emocionales, nuestra habilidad para acompañar a la mujer es llevarla a sanar, “ese algo” mucho más profundo que la cicatriz, que involucra las emociones, la mente y el espíritu. Es ofrecerle el espacio para llevarla de regreso al estado de gracia espiritual, de reconciliación con su parto, y liberación de las memorias de dolor que dejo el recuerdo de su parto.
A quien va dirigido este servicio

Tanto a mujeres que han parido por cesárea a sus bebés, como a mujeres que han tenido cesárea producto de una operación a raíz de un problema ginecológico (extirpación de útero, miomas, tumores)

El servicio de doula de cesárea es recomendado en casos de:

  • Tener una o más cesáreas. (Sin importar los años que hayan pasado)
  • Si la cesárea es resultado de una extirpación de útero, miomas, etc.
  • En caso de tener cicatriz hipertrófica, o con queloide.
  • En caso de requerir asesoramiento en la lactancia.
  • Si la cesárea dejó un impacto psicológico en la mujer, más allá de la cicatriz física.
  • Si el nacimiento del bebé conllevo una alteración importante en la integridad física de la madre, (violencia obstétrica, maltrato, dolor, soledad, desamparo, miedo) dejando así una herida emocional.
  • Si la intervención fue vivida con tristeza.
  • Si la mujer siente que la cesárea fue una renuncia y una pérdida de muchos aspectos relativos a cómo se imaginaba como madre el parto de su hijo o hija.
  • Si la cesárea tubo un poco de duelo, no solo del parto soñado sino, en muchas ocasiones, también del primer abrazo, las primeras horas, o incluso días de la vida de nuestro bebe, de la salud en el postparto, de un útero intacto, de ser considerada una mujer normal o sana en los siguientes embarazos.
  • Si quieres prepararte para un PVDC

Cesárea en Chile

Las cifras

En Chile las cifras son contundentes. Hasta el año 2001 del total de los partos en nuestro país, sólo un 52% se dio de manera natural. Estas cifras sitúan a Chile como uno de los países con mayor tasa de cesáreas del mundo. Y se supone que parir es el hecho más natural que hay. Un hecho que sigue sucediendo de manera ininterrumpida y que permite la existencia de la vida humana sobre el planeta.

La cesárea se da cada día con más frecuencia sin detenerse en el impacto sicológico que produce en la madre. La herida emocional que deja debido al escenario en que se da el alumbramiento tendrá mucho de duelo, de frustración por el parto soñado, incluso del primer abrazo con el recién nacido, sus primeras horas o días de vida, de la salud en el postparto, de un útero intacto, de ser considerada una mujer normal o sana en los siguientes embarazos, entre otros. No es de extrañar que muchas mujeres se sorprendan ante las dificultades que encuentran para “superar” su cesárea.

¿Qué nos pasa al tener cesárea?

El paso natural que el cuerpo humano propone para que cada ser humano llegue a la tierra es a través del canal vaginal, por lo tanto, cuando nuestros bebés llegan por medio de cesárea las mujeres sienten que algo quedó a medias, que no parieron. Es así como dice Ibone Olza: “con gozo o con dolor, con alivio o con rabia, siempre queda una marca”. De manera que cuando nuestro parto desenlaza en cesárea nuestro corazón de mujer lo siente. Esto genera en las mujeres un gran aumento de la sensibilidad, pues no sólo se siente físicamente esa apertura que han hecho al útero, sino también nuestro corazón emocional queda abierto de par en par. Es por este sentir que muchas mujeres post parto de cesárea entran en leves o fuertes estados depresivos. Como doula de cesárea te educo sobre la investigación que me llevó a asistir a las mujeres con cesárea en sus vientres, a trabajar de una manera holística en las heridas emocionales y memorias uterinas que queden como recuerdo del parto y las primeras horas de vida del bebé, y en las vivencias del puerperio (las primeras semanas de vida del bebé y la nueva madre), también si el parto fue hace meses o años el acompañamiento es el mismo, pues la huella queda en el cuerpo y en el alma y a ella es que llegamos para sanar , liberar y bendecir.

¿Y qué le pasa a nuestro cuerpo energético con esta operación?

Cuando una persona es intervenida por una cirugía, en este caso la cesárea, el campo energético se afecta. Si bien el cuerpo es sabio y busca volver a la armonía y regenerar el campo, hay zonas que no quedan bien del todo y eso se puede apreciar en la cicatrización de la herida. La energía que circula por todo nuestro cuerpo al llegar al área de la cesárea se detiene y crea un vacío en ese lugar, por eso es sumamente importante volver a activar esa zona y generar la unión energética entre el útero y la vagina. No importa cuántos años hayan pasado desde que te realizaron la cesárea, el campo energético siempre puede ser restablecido y sobre todo sanar la energía psíquica y emocional que puede haber quedado bloqueada o estancada.

La Herida Emocional del Parto por Cesárea

Los Cirujanos van cosiendo plano por plano la herida de la cesárea en el útero, en el vientre, en la piel… puntos o grapas, y un apósito que recubre la herida. La cicatriz tardará poco en formarse, apenas unos días. Una delgada línea rosa suele ser la única señal externa de la intervención. SIN EMBARGO, la cesárea deja a menudo otra herida mucho más difícil de curar y que ningún cirujano podrá coser. “La herida emocional” se produce conforme la mujer entra en el quirófano para la intervención y puede permanecer abierta durante muchos años después, o incluso toda una vida. En algunos casos puede ser una herida mínima, apenas un rasguño en otros es posible que sea tan dolorosa que llegue a obstaculizar seriamente el bienestar afectivo de la madre o incluso de toda su familia. Es también una herida cambiante y silente, que puede pasar desapercibida, puede reabrirse y volver a sangrar cuando menos se espera. Es, sobre todo, una herida difícil de curar, pues raramente se reconoce su existencia. En la mayoría de los tratados de obstetricia se detallan todas las complicaciones y repercusiones de la cesárea, pero rutinariamente se omiten las implicaciones psicológicas o afectivas.

 

El mayor obstáculo para la curación de la herida emocional es precisamente el silencio que la envuelve, la minimización o incluso la negación de su existencia. Algunas madres llegan a expresar sus sentimientos relacionados con la cesárea en las primeras semana y es frecuente que encuentren como respuesta el típico “de que te quejas si tienes un bebe sano” o hasta un “los bebes nacidos por cesárea sufren menos y salen más bonitos” . Pero lo cierto es que la mayoría de las madres ni siquiera llegan a exteriorizar el dolor anímico que les ha producido la cesárea, bien porque se sienten culpables de sentirse mal (“debería estar feliz con mi hija”) bien porque no llegan a identificar el origen de su malestar (“sabía que quería a mi hijo y a la vez sentí que no me importaba”). La herida emocional puede manifestarse con diferente intensidad a lo largo del tiempo. Muchas madres solo empiezan a reconocer el dolor que les produjo la cesárea anterior cuando, años más tarde, consideran u nuevo embarazo.

 

¿Por qué llamarla “Herida Emocional”?

Llamamos “herida emocional” al impacto psicológico que deja la cesárea en la madre. Desde el momento en que se hace un corte en el abdomen y en el útero de la mujer para que nazca su hijo, es decir, cuando nacer conlleva una alteración tan importante de la integridad física de la mujer, podemos saber que el impacto psicológico existirá. Esto no quiere decir en absoluto que la cesárea afecte a todas las mujeres de la misma manera, nada más lejos de la realidad. De hecho, una misma intervención puede ser vivida de formas muy diferentes o incluso opuestas. Incluso cuando la cesárea es absolutamente necesaria y respetuosa, no deja de ser una intervención quirúrgica en el momento del parto, un sacrificio de la integridad de la madre, que acepta ser seccionada para no poner en riesgo la vida de su hijo o hija, en la mayoría de las ocasiones, o la propia en contados casos.

 

La cesárea es, pues, una renuncia y una pérdida de muchos aspectos relativos a como nos imaginamos como madres el parto de nuestro hijo o hija. La herida emocional va a tener, por ese motivo, mucho de duelo, de elaboración de esa pérdida; no solo del parto soñado sino, en muchas ocasiones, también del primer abrazo, las primeras horas, o incluso días de la vida de nuestro bebe, de la salud en el postparto, de un útero intacto, de ser considerada una mujer normal o sana en los siguientes embarazos y porque no decirlo de ser considerada una mujer que pudo parir a su bebe.

No es de extrañar que muchas mujeres se sorprendan ante las dificultades que encuentran para “superar” su cesárea. En la clínica todo el mundo les felicita por su hermoso bebe, y hasta le dicen “los bebes que nacen por cesárea sufren menos”. Cuando más felices se supone que debían ser, estas mujeres perciben una disonancia, una discrepancia, un abismo incluso entre la felicidad que imaginaban experimentar como madres y lo que sienten en realidad. Desde luego que esta contradicción no es exclusiva de las madres que han tenido cesárea. De hecho, la maternidad en si misma genera muchos sentimientos de ambivalencia, soledad y tristeza. Sin embargo, la recuperación emocional de la cesárea tiene unas características diferentes y propias.

 

La cesárea puede ser vida de mil maneras. Con tristeza o con resignación, con agradecimiento, con emoción… Las reacciones son complejas y se verán afectadas por muy diversos factores. En cualquier caso, la vivencia de esta intervención es un proceso cambiante a lo largo del tiempo y que variara en función del apoyo y el soporte emocional que la mujer encuentre en su entorno inmediato, así como por la duración de la lactancia y el estado de salud del bebe.

Ninguna reacción psicológica es buena o mala.
Los sentimientos de una mujer que acepta su cesárea sin malestar psíquico son tan validos como los de la que presenta una depresión significativa.
 

Estas sesiones fueron creadas para ti si

-Tuviste una o más cesáreas. (Sin importar los años que hayan pasado)

-Si tú cesárea dejo un impacto psicológico en ti, más allá de la cicatriz física.

-Si el nacimiento de tu hijo o hija conllevo una alteración importante en tu integridad física, (violencia obstétrica, maltrato, dolor, soledad, desamparo, miedo)

-Si la intervención la viviste con tristeza.

-Si sientes que la cesárea fue una renuncia y una pérdida de muchos aspectos relativos a cómo te imaginabas como madre el parto de tu hijo o hija.

-Si la cesárea tubo un poco de duelo, no solo del parto soñado sino, en muchas ocasiones, también del primer abrazo, las primeras horas, o incluso días de la vida de nuestro bebe, de la salud en el postparto, de un útero intacto, de ser considerada una mujer normal o sana en los siguientes embarazos.

-Si quieres activar el flujo natural a tu útero vagina.

PODRÁS

  • Sanar física, emocional, mental y espiritualmente el recuerdo de la cesárea
  • Transformar la herida emocional del parto por cesárea, soltar la negatividad relacionada con el recuerdo del parto.
  • Realizar un cierre de vientre en el útero.
  • Trabajar en la correcta cicatrización de la cicatriz.
  • Ofrecerle a la mujer la experiencia de la ceremonia de Sacral Pos Parto.
  • Ofrecerle a la mujer un renacimiento de parto energético.
  • Compartir con otras mujeres la experiencia de sus partos.
  • Proveerles a las mujeres rituales de paso.

METODOLOGÍA EN LA TERAPIA

El trabajo tiene la duración de 3 meses, nos vemos 1 vez al mes.

Y consiste en:

  • Conocernos en la sesión individual y aplicar el trabajo desde ya¡¡¡ (primer mes)
  • Asistir al taller “iluminando la cesárea” (segundo mes)
  • Tener la experiencia de la ceremonia de Sacral Pos parto (tercer mes)

Incluye: Terapia con esencias florales, Bach y otros sistemas.

-Cristaloterapia aplicada a la sanación del útero y como compañía para la mujer.

-Ejercicios-visualizaciones-meditaciones, creados especialmente para los úteros que han tenido cesárea.

– técnica fosfénica del doctor Lefebure aplicada a los úteros con cesárea. Y aplicación terápeutica del neurosincronizador.

-Masajes especiales para la cicatriz.

-Conciencia y trabajo del Periné.

-Sexualidad sagrada con tu pareja pos cesárea.

-Hierbas medicinales y elixir aplicado al útero con cesárea.

-Limpieza de memorias en el útero.

-Aplicación de faja de vientre.

-Aplicación de semillas que fortalecerán tu útero.

-Propuesta de trabajo con el huevo yoni de cuarzo rosa.

-Rituales personales y familiares con respecto al parto del bebe y su placenta.

Y por supuesto la palabra sanadora que se da en la terapia.

Cada sesión es orgánica, es decir se adapta a la paciente, a sus requerimientos.

Nos vemos 1 vez por mes y en el transcurso de cada mes nos comunicamos por wsap.

· La consulta está en:El vergel 2974. Metro Cristobal Colon.

-Atiendo todos los viernes de 10:00 a 21:00 hrs.

Son 3 sesiones, 1 vez al mes.

Valor por sesión:

La primera  $30.000 (Inicio)

La segunda  $35.000 (trabajo grupal, jornada de 4 horas junto a otras consultantes)

La tercera  $40.000 (Ritual Individual, que incluye materiales)

Programa completo dura 3 meses, nos vemos 1 vez al mes y nos mantenemos en contacto por e-mail o whatsapp. Si vas a tomar estas sesiones se debe comprometer a continuar con el trabajo completo de 3 meses.

Primera sesión 1 hora

Segunda sesión 4 horas (taller grupal)

Tercera sesión 1 1/2 (ritual individual)